Por: Jorge Castellanos Pulido

Mar/3
Opinión

Un pacto nacional por la paz y la democracia

Santander necesita forjar un espíritu de compromiso con agendas legislativas que transformen las condiciones de franca decadencia en que se encuentra el gran Santander

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En medio de incertidumbres y vísperas electorales para nuevo congreso y presidencia de la república, miles de ciudadanos se preguntan, si acaso existen alternativas de política económica y social para superar la profunda crisis de desigualdad y violencia que vivimos.

El contexto social y político de Colombia nos habla a gritos y llama a la clase política y a los partidos en el escenario electoral con la urgencia de construir liderazgos y caminos de concertación de programas para priorizar políticas estructurantes en tres campos fundamentales. Por una parte políticas dirigidas a mejorar los ingresos sostenibles y la calidad del empleo de la familia trabajadora; en segundo lugar medidas eficaces para erradicar la corrupción que se roba impunemente los recursos del desarrollo humano especialmente de la población vulnerable; en tercer lugar, la construcción de acuerdos de paz para poner fin a la guerra y violencias armadas que obstruyen las posibilidades del desarrollo nacional.

Estas ideas elementales son anhelo y justo reclamo de la sociedad colombiana al Estado colombiano por sus derechos básicos; representan la esperanza de los desempleados, el drama de la desigualdad y el hambre creciente. El pacto es la oportunidad de dialogar y rescatar la esencia de la política democrática como bien común al servicio de la sociedad por su bienestar, es también la responsabilidad legal de todos los partidos de defender la vida y los derechos de todos los ciudadanos y del territorio nacional.

 

Santander necesita forjar un espíritu de compromiso con agendas legislativas que transformen las condiciones de franca decadencia en que se encuentra el gran Santander, hoy ausente en la representación nacional en cargos de relevancia en la construcción de prosperidad futura de región y nación.

El primer gran desafío será superar la tragedia del hambre, el desempleo y la guerra; más del 43.2% de los ocupados son trabajadores por cuenta propia y muchos otros ocupados en trabajos precarios y sin seguridad laboral. La alarma sobre hambre crónica da cuenta de 500.000 mil niños en estado de desnutrición. Inaceptable.

 

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Columna del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana, Vanguardia, jueves 03 de marzo de 2022 –

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/movimiento-civico-conciencia-ciudadana/un-pacto-nacional-por-la-paz-y-la-democracia-DG4923467


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