Por: MCC FUSADER GIDROT-UIS

Oct/25
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Revista ENCUENTROS número 18

CIUDAD, MEDIO AMBIENTE Y TERRITORIO

.. entre la diversidad y la honestidad podremos construir un estado moderno, digno y pujante, que brinde garantías, paz y prosperidad para todos y todas ..

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Revista ENCUENTROS número 18

Publicación de Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana-MCC, Fundación Santandereana para el Desarrollo Regional-FUSADER, Grupo de Investigación GIDROT, Escuela Economía UIS, Financiera Comultrasan.

editorial

En Colombia estamos viviendo tiempos con complejas disyuntivas que con seguridad marcarán el futuro colectivo, hoy incierto. La sociedad colombiana, desde los más amplios sectores democráticos, se la juega por la concreción de las anheladas esperanzas de cambio con democracia y paz, el rescate de la decencia en la política y la defensa de lo público. De otra parte, el poder dominante, desde el gobierno de Duque y su coalición en el congreso de la república, sigue empeñado en profundizar el abismo de la violencia, la corrupción y la desigualdad. Los colombianos no podemos equivocarnos en esta coyuntura tan trascendental para la vida de la nación. Es urgente sintonizar el pensamiento y las voluntades ciudadanas con una mirada de perspectivas sobre posibles concertaciones y acuerdos en medio de la diversidad cultural, regional y social, y el pluralismo político que se dinamiza en alianzas para sacar adelante a Colombia, en apuestas de mediano y largo plazo.

Es necesario aportar ideas y propuestas ciudadanas desde los territorios en medio de un amplio debate sobre el futuro que nos depara la actual disputa política electoral, que está prendiendo motores por el poder presidencial y un nuevo congreso en medio de un escenario de profunda crisis social, moral, política y económica.

Es inaceptable la posición y estrategia del gobierno uribista y sus aliados de suspender la ley de garantías y abrir las puertas del sistema de contratación clientelista y corrupto la contratación pública en todos los entes territoriales para facilitar el fraude electoral y la compra de votos en las elecciones del año entrante. Es un signo de desespero frente al desprestigio creciente del gobierno uribista para intentar sostenerse en el poder nacional.

No es, pero parece un cuento de terror. Quienes han manejado los hilos del poder han conducido al país a profundizar los problemas estructurales, a desconocer la división de poderes y la esencia de la democracia, que es el servicio público al ciudadano y a los territorios. Ya es hora de un viraje en los modelos y estilos de gobierno para recuperar la confianza en las instituciones y construir la ruta y el libreto que permitirá gestar sin violencias las transformaciones largamente aplazadas.

En los últimos veinte años hemos vivido de la mano de un hombre menudo y ambicioso, que ama los caballos y le encanta la tierra, esa tierra de los otros, a quienes los desplaza el miedo y la muerte. Ha estado manejando los hilos del poder, directa o por interpuesta persona, despojando de las ilusiones a millones de familias que hoy transitan por las calles de las grandes ciudades, buscando el amparo de una sociedad que muchas veces los niega o los desplaza, creando cinturones de miseria sin oportunidades y esperanza. Les han robado los sueños y el sentido mismo de la vida.

Los muertos y los desaparecidos han llenado fosas comunes, han ido a parar a las escombreras o a los ríos, donde ha habido gente piadosa que los recoge y les ha dado un lugar en su corazón y en el cementerio del pueblo, esperando que ese NN, al que le han puesto un nombre, les haga un milagro y les permita salir de la pobreza. Son miles de muertos que hoy torturan la conciencia de sus asesinos; muertos que alimentan el dolor de sus familias que los buscan y que están dispuestas a perdonar, con tal que les digan dónde fueron enterrados. Hallarlos, es para las víctimas de esta violencia una forma de encontrar sosiego. Frente a este capítulo ha sido fundamental la Comisión de la Verdad y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que han actuado con transparencia y justicia, buscando, a través de la verdad, los caminos de reconciliación y de paz.

Siguen los asesinatos de líderes sociales, de defensores del medio ambiente y de indígenas sin que exista la posibilidad de parar esa matanza. Crece la audiencia cargada de jóvenes nacidos en la desesperanza. No tienen nada que perder y se toman las calles, acompañados de familiares, de estudiantes, maestros, trabajadores, indígenas y comunidades afro. La respuesta del gobierno ha sido la represión y la muerte. Casi un centenar de jóvenes muertos, numerosos heridos y cientos de desaparecidos. Frente a estas circunstancias, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó a Colombia por la violación de los derechos humanos. Una historia escrita con sangre. Un gobierno que no dialoga, que no reconoce al otro, que vive de mentiras, y que se engaña a sí mismo. Un gobierno para quien la democracia no existe. Un gobierno que niega el estado social de derecho, cooptando todos los organismos de control, incluida la Fiscalía.

Ante una coyuntura de tal naturaleza, no solo es necesario despertar la solidaridad del pueblo colombiano por las víctimas de tanta violencia y sentir en la piel del corazón el dolor que causa la muerte de nuestros semejantes y abrazar el camino de la reconciliación y la paz. Debemos reconocer ésta realidad, abrir los ojos ante tanta indolencia e injusticia, ante tanta desigualdad y pobreza.

Hoy el país con sus diversos sectores y actores se mueve en búsqueda de alternativas viables y contundentes para superar la tragedia que deja sembrado el uribismo y sus aliados en el gobierno y en las instituciones legislativas y de control. Este es un período para explorar opciones que permitan encontrarnos en un gran acuerdo nacional y darle salida a la crisis que atraviesa el país. Se requiere el compromiso de millones de colombianos, su inteligencia, decisión y propuestas que permitan construir una opción donde todos quepamos, donde reconozcamos el valor de la naturaleza y la vida, donde se priorice la lucha contra la desigualdad y la corrupción, pensando siempre en un estado social de derecho.

Entre la diversidad y la honestidad podremos construir un estado moderno, digno y pujante, que brinde garantías, paz y prosperidad para todos y todas. Lograr las respuestas eficaces en el acceso a una educación pública gratuita y de calidad, al empleo decente, a la salud y la seguridad económica y social de todos los colombianos. Es la oportunidad de avanzar en la construcción de un futuro amable. Queda mucho por hacer; escuchar, dialogar y concertar iniciativas programáticas sobre el territorio, superar diferencias y egos entre los sectores democráticos y saber sacarles partido a las lecciones que hoy nos da la historia de esta Colombia de regiones y culturas diversas, un país multicolor y ambientalmente verde y alegre con sus sueños, ritmos y tambores.

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Revista Encuentros No.18 octubre 2021.


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1 thought on “Revista ENCUENTROS número 18

    Kristhian Leandro

    (11/11/2021 - 10:43 pm)

    Interesante los movimientos del retorno del carbon para la recuperacion de la productividad en el mundo. Mis apreciaciones: los tratados hechos para frenar el cambio climatico no han sido pensados para tal, pero para crear control del mercado de las energias (paso con el carbon, promoviendo a nuclear y petroleo), esta pasando ahora con el petroleo (promoviendo nuclear en algunos lados y en otros gas, para sustentar las deficiencias de las renovables). Hay que tambien recordar que no esta plenamente demostrado que el incremento de las actividades humanas y sus emisiones son precrusoras de cambios en el clima, al menos pareciera en los ciclos cortos del carbon, pero no en los ciclos largos; las primeras cumbres del clima trataban de otros gases aparte del CO2 siendo este luego puesto como principal causante (cuando los otros eran prioridad)

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