Por: Luis Álvaro Mejía Arguello

Abr/7
Opinión

Ley 2173 del 20 de diciembre del 2021

Un personaje que simplemente pasó ... Por fortuna se va ... Hoy soplan vientos de democracia.

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La deforestación ha sido, junto con la minería, las acciones humanas que más han deteriorado la biodiversidad en Colombia. Millones de hectáreas de bosques y selvas arrasadas por intereses que buscan ganar tierras para la ganadería y grandes cultivos industriales. La minería incide en la contaminación del agua, y en muchos casos los ríos son desviados, aislando las comunidades de su preciado líquido.

Ya para irse el presidente nos regala la Ley 2173 del 30 de diciembre del 2021, que “busca establecer la creación de Áreas de Vida y creación de bosques en cada uno de los municipios del país, con participación activa de toda la población en la restauración y conservación ecológica del territorio, a través de la siembra de árboles para la creación de bosques y el aumento de la cobertura vegetal, con el trabajo conjunto de las empresas y las entidades competentes”. Una ley de contentillo. Durante cuatro años no hizo nada por detener el arboricidio. Se va, pero al mismo tiempo deja un país deforestado y entregado a las multinacionales de la minería. Aprueba el fracking en Puerto Wilches y se compromete con los árabes a viabilizar el proyecto de Minesa (megaminería) en Santaurbán.

Una posición contradictoria que ha mostrado durante los cuatro años de gobierno. Ante la opinión pública mundial, se muestra como defensor del medio ambiente, e internamente aprueba proyectos de minería en zonas megadiversas como los páramos, y se hace el de la vista gorda con la deforestación de la selva amazónica y el Choco. Un personaje que no entendió que la lectura de la realidad ambiental es fundamental para la vida y que el diálogo una prioridad para resolver los conflictos sociales. Un personaje que simplemente pasó. Que no le dolió la muerte del otro, del diferente. Que montó la maquinaria más aberrante, para propiciar la corrupción y la impunidad en el territorio.

Por fortuna se va. Hoy soplan vientos de democracia. Las plazas públicas de los municipios y ciudades se llenan de gente que le cantan a la vida y al amor; de su corazón ha salido el miedo que sembró durante más de veinte años, la “seguridad democrática”, y que hoy comienza a diluirse frente a la verdad, una verdad que una mayoría del país reconoce y se levanta, para decir ¡Basta ya!

 

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Columnas del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana  periódico Vanguardia, Bucaramanga.-

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/movimiento-civico-conciencia-ciudadana

 


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