Por: MCC FUSADER GIDROT-UIS

Jul/5
Publicaciones

Revista ENCUENTROS número 04

CIUDAD, MEDIO AMBIENTE Y TERRITORIO

Solo un Santander comprometido y unido como región, puede abrir caminos de esperanza.

Compartir

Revista ENCUENTROS número 04  Julio 2020

Publicación de Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana, MCC; Fundación Santandereana para el Desarrollo Regional, FUSADER; Grupo de Investigación GIDROT, de la Escuela de Economía de la UIS, con el apoyo de Financiera Comultrasan.

Editorial

La pandemia pone al descubierto nuestra vulnerabilidad y la incapacidad del gobierno de distribuir en forma transparente los recursos disponibles ($117 billones) para contener el impacto que tiene el virus, en la economía, en el sector social y en la salud pública. Se desconoce el monto de los estímulos a la población vulnerable y al sector productivo. Los dineros de la salud se fueron en su mayoría para las EPS y a los Bancos se le entregan billones para fortalecer su liquidez. Mientras tanto, se encierra a la democracia y se impone un régimen impositivo. Los decretos son el arma para gobernar en éste estado de excepción.

Es el presidente, junto al representante del gran capital (Alberto Carrasquilla) quienes distribuyen los recursos y lo hacen de acuerdo a la cartilla definida por la OCDE, del cual somos miembros, organismo internacional que solamente le sirve a sus miembros ricos. A los menos ricos como Colombia, se les asigna políticas neoliberales que ahondan la desigualdad, promueven la privatización de las empresas del estado y buscan acabar con la clase media trabajadora con impuestos y aumento desmedido de las tarifas de los servicios públicos. ¿Cómo hacer frente a la tragedia social, que nos deja la pandemia, si se persiste en un modelo económico moribundo, que ha dejado al descubierto la profunda desigualdad que ha generado en nuestro país y el mundo?

La recuperación económica debe adelantarse dentro de los nuevos parámetros que marcan el camino hacia una economía sostenible. Se debe priorizar un modelo económico justo y en armonía con la naturaleza.

El cambio climático es un hecho. Y es un hecho también que la generación de las pandemias se debe a la destrucción de la biodiversidad. Todo está integrado. Es por eso, que debemos tomar conciencia frente a la necesidad de generar cambios en la producción y el consumo. Y no podemos seguir pensando que la minería sea la panacea para salir adelante en la actual coyuntura. Es todo un despropósito. En Santander, la multinacional minera Minesa, nos vende, junto con sus áulicos, mentiras disfrazadas de verdades, sin dejar ver la realidad de lo que significa la destrucción del páramo.

Lo que nos queda, frente al desempleo, el hambre y la desesperanza, es la unión de voluntades, donde todos aportemos. Reconocernos como región, ver y analizar nuestras potencialidades, para que todos los sectores, políticos, sociales y económicos incluyendo las universidades, concertadamente, definan unas estrategias de corto y mediano plazo que permita contener el impacto que sobre la sociedad, nos deja la pandemia. Visualizar las posibilidades productivas de la región, por fuera de la minería y el petróleo.

Contribuir a mejorar las habilidades y la productividad de la mano de obra local, por ser en la región la microempresa y la famiempresa, generadores de buena parte del empleo. El sector agrícola y el turismo ecológico, son fortalezas. Y un gran aliado, el sector cooperativo que ha venido respondiendo frente a la crisis, a pesar de no contar con los recursos que el gobierno le dio a los Bancos para el manejo de la coyuntura.

En cuanto a la política, hoy en manos del narcotráfico y la corrupción, recurrimos a las palabras de Jaime Barrera Parra, intelectual santandereano (San Gil, 1892 – Medellín, 1935) que nos orienta frente a estas realidades: “La política no se puede abandonar a los labradores de la violencia. Ella no puede ser el latifundio de los coléricos, sino más bien como la plataforma radical donde se asientan las arquitecturas sociales y culturales. La paz que no es la presencia de los gendarmes, sino la tregua generosa de los espíritus, valoriza las tierras y los plantíos, arma la ciudad y la hace habitable, le da una coquetería natural a la lucha humana, abre créditos de bondad y de luz a las generaciones que las trajinan”. Solo un Santander comprometido y unido como región, puede abrir caminos de esperanza.

Revista ENCUENTROS No.04 Julio 2020


Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *